La mentalidad del fundador, una clave de supervivencia

Un informe exclusivo indaga por qué muy pocas empresas logran crecer en forma ininterrumpida. Mantener el espíritu de quien la inició es una de las claves. Los casos más emblemáticos entre las firmas globales.

Lograr un crecimiento sostenible y sustentable a lo largo de los años. Esa es la cuestión. Y es también el eje del estudio Founder's Mentality: The paths to Great Repeatable Models (Mentalidad del fundador: los caminos hacia los grandes modelos repetibles), revelado en exclusiva a Management por la consultora estadounidense Bain & Company que, en 2007, decidió desembarcar con una sede propia en la ciudad de Buenos Aires.

El eje del análisis hace foco en lo importante que es para las compañías mantener la mentalidad del dueño, es decir, el espíritu de sus fundadores, para que puedan expandirse con éxito y no fracasar en el intento. Para descubrir cómo hacerlo, los autores volvieron a las fuentes: las mismas compañías.

Analizamos 2.183 empresas de 33 países desarrollados y emergentes. En los últimos 10 años, sólo 263 de ellas lograron un crecimiento sostenido de más de 5,5% anual en términos reales, sumado a la expansión de utilidades y con un retorno por encima del costo-capital, plantea a Management Federico Eisner, socio local de Bain & Co. Lo que trabó al resto, explica, no fue la falta de oportunidades, sino cuestiones internas, como debilidades en su cultura organizacional.

Así, suele suceder que el espíritu emprendedor y las ganas de innovar y reinventarse que las llevó a conquistar el mercado en los primeros años, se va perdiendo en el afán de ganar escala. Cuando se encara ese camino, puntualiza Eisner, uno de los principales enemigos de la mentalidad del fundador es la neblina de la gobernanza, es decir, se empiezan a sumar muchos controles y métricas que hacen que lo importante se vaya de foco y se diluye la capacidad de manejo eficaz.

Además, surgen cada vez más promedios para medir rendimientos y eso no permite entender lo que realmente está pasando. Y, paralelamente, las compañías empiezan a crecer mucho en ingresos, pero no lo acompañan con el crecimiento del talento original que le dio escala, lo que provoca que ese desarrollo se detenga eventualmente, completa el especialista.

Camino al éxito

Para no perder el eje, el consejo de Bain & Co. es que las empresas logren modelos repetibles que mantengan vivo el espíritu del fundador. Una de las claves es ser insurgentes y tener objetivos que superen el corto plazo.

Tampoco puede faltar el pensamiento de dueño: generar una cultura organizacional de pertenencia para que todos se sientan parte del devenir de la compañía. En este punto, Eisner ejemplifica: Esto es algo que tuvieron muy claro en AmBev, el grupo de brasileños que partieron siendo dueños de Brahma y Antarctica y en algunos años lograron ser parte de la mayor compañía de cervezas del mundo al fusionarse con los belgas de Interbrew y los estadounidenses de Anheuser-Busch. La receta es simple, pero efectiva: Ser antiburocráticos, pensar en la gestión y asumir los riesgos, internalizarlos y entenderlos, remarca el consultor.

El último punto es la obsesión por el cliente. Hay que empoderarlo, es fundamental el contacto. El ejemplo más claro es Starbucks, que se enfoca en su cliente, lo escucha, lo atiende y lo hace sentir prioritario, analiza Eisner.

De acuerdo a los consultores de Bain & Co., este modelo es aplicable a cualquier tipo de compañía, por más modesta que sea. De hecho, aseguran que, si mantiene el espíritu del fundador, los países emergentes tienen la oportunidad de construir liderazgos globales para poder competir con gigantes multinacionales como Unilever o Coca-Cola.

En nuestro análisis se ve: el retorno de las compañías que tienen mentalidades de dueños es 10 veces mayor al promedio de la industria. Su promedio de rendimiento fue de 212%, mientras el del mercado fue de 23%, grafica el socio local de la consultora. Por eso, la expansión no es sinónimo de complejización sino todo lo contrario: el triunfo parece radicar en la simplicidad y la claridad de los objetivos.