Pasivos ambientales mineros: El Estado tiene la palabra

Las actuales normativas en temas de gestión de residuos mineros no se hacen cargo de las operaciones que no tienen un dueño conocido, lo que dificulta cualquier intento de intervención en éstas, tales como su traslado, remediación o su reprocesamiento.

Sernageomin define a los pasivos ambientales mineros (PAM) como "aquella faena minera abandonada o paralizada, incluyendo sus residuos que constituye un riesgo significativo para la vida o salud de las personas o para el medio ambiente". Por tanto, la calificación de PAM se entrega a una faena minera que presenta un riesgo significativo para la vida y salud de las personas y el medio ambiente. En caso que este riesgo no sea significativo quedaría fuera de la calificación de PAM.

En virtud de su magnitud y potenciales riesgos, los depósitos de relaves constituyen el eje central de las preocupaciones en torno a pasivos ambientales mineros, según consigna el Informe de Pasivos Ambientales Mineros, elaborado como Asesoría Técnica Parlamentaria por el Área de Recursos Naturales, Ciencia y Tecnología de la Biblioteca del Congreso Nacional. La ausencia de una normativa específica que establezca responsabilidades y líneas de acción frente a aquellos depósitos de residuos mineros que no tienen dueño es lo que marca el debate  en torno a este tema desde hace décadas. No obstante, los avances regulatorios en el último tiempo han permitido comenzar a resolver el manejo de los residuos con dueño conocido.

A estos avances se suma además una mejor gestión de la información en torno a la situación de los depósitos de relaves en el país con la creación del departamento de relaves en Sernageomin.

Depósitos con dueño y depósitos de nadie
Distintas realidades son las que enfrentan los residuos mineros, y en especial los depósitos de relaves. El director ejecutivo de Geotecnia Ambiental, Raúl Espinace, distingue tres tipos de depósitos de relaves, los que están cubiertos de distinta manera por las normas que existen actualmente en el país.
En primer lugar se encuentran los relaves que están en operación, los que en opinión del experto se construyen de manera "muy segura", ya sea por método de aguas abajo o de empréstito.

"La ciudadanía debería estar tranquila por este tipo de relaves. Ni siquiera en Australia o en países desarrollados se tienen los estándares de seguridad que aquí se tienen, y eso nos ha permitido soportar sin problemas terremotos grandes e inundaciones importantes sin problemas", destaca Espinace.

Estos depósitos   están   cubiertos por la Ley 20.551 de Cierre de  Faenas  e Instalaciones Mineras, que vino a llenar un vacío legal en materia de garantía del correcto cierre de cada una de las faenas mineras. Esta normativa busca prevenir los riesgos que se deriven del desarrollo de esta industria, mediante el control de los eventuales abandonos de faenas y los posibles pasivos ambientales.

Una segunda categoría la constituyen los depósitos de relaves abandonados o cerrados pero con dueño  conocido. "La gente tiende a llamarlos pasivos ambientales, pero yo no los entiendo así. A partir del año pasado entró en vigencia la ley que obliga a esos dueños a constituir las garantías para finalmente hacer el cierre con una buena estabilidad física y química. Ya que están los recursos para hacerlo, podemos estar tranquilos con este tipo de pasivos", sostiene el ejecutivo de Geotecnia Ambiental.

Para el experto los verdaderos pasivos ambientales, los cuales representan aún un tema pendiente   para el país, son aquellos que están abandonados y que no tienen un dueño conocido. "Efectivamente aquellos   pasivos   ambientales que no tienen dueño, son de responsabilidad del Estado y ahí hay un proyecto de ley en marcha. Pero como el gran problema en esto es un tema de recursos, y todos sabemos que las prioridades de recursos en estos momentos están puestas  en otros sectores, esta es una discusión que tenemos que volver a abrir. De todas maneras el Estado tiene claro que este es un tema importante, ya que han comenzado algunas iniciativas aisladas a través de Corfo y de recursos de los gobiernos regionales   para resolver algunos   de estos pasivos ambientales. Pero aquí sí que tenemos una deuda que debemos analizar con mayor profundidad", advierte.

El director de Arcadis Chile, Luis Valenzuela, coincide en que los depósitos que están sin operación ni dueño conocido deben ser responsabilidad del Estado.

"A lo mejor la industria minera debe apoyar.  Por  ejemplo,  cabe  preguntarse por qué  el royalty no se aplicó a eso, por qué siendo un dinero generado por la industria minera no se aplicó a resolver la herencia que tenemos  de  la industria del  pasado que dejó abandonados no 10 ni 20 depósitos  de  relaves  sino  100, 200, 300 en el norte", complementa Valenzuela.

Recuperando valor desde los relaves
La estabilización física y química y la remediación no son las únicas acciones que se están desarrollando en la gestión de residuos mineros. También ofrecen oportunidades de generar valor a través del reprocesamiento de este material   residual.  Conocido   es el caso de Minera Valle Central que reprocesa los relaves frescos de El Teniente y relaves históricos acumulados en el tranque Cauquenes de la misma División de Codelco.

Algunos expertos reconocen que existen buenas oportunidades de extraer riqueza de relaves antiguos en el país. El último catastro de Sernageomin publicado en julio pasado da cuenta de la existencia de 651 depósitos de relaves en el país, de los cuales 359 están inactivos, 95 están abandonados y 39 están sin información.

Marcial Rapela, socio de Bain&Company en Chile, señala que el potencial de negocio respecto de estos depósitos Depende de varios factores, entre ellos la evolución del precio del cobre y otros metales, y una regulación adecuada para facilitar el manejo de los relaves con claras responsabilidades sobre los pasivos medio ambientales.

"Las tecnologías son diversas y dependen de las características del mineral. Hay procesos tanto de lixiviación como de flotación que se pueden adaptar y optimizar para el reprocesamiento. Aquellos procesos de menor impacto   medio   ambiental   permitirán no sólo capturar el valor encerrado en los relaves sino también asegurar un impacto positivo en el medio ambiente al buscar una mejor alternativa", señala Rapela.

Despejar vacíos normativos será fundamental si se quisieran reprocesar relaves sin dueño conocido. "A veces cuando se van a intervenir esos pasivos ambientales que aparentemente no son de nadie aparecen los dueños.

"Este es un tema en el que el Estado tiene que entrar con mayor precisión", sostiene Espinace.

"Seguramente algunos de estos relaves tendrán valor económico, pero la mayoría son pequeños de compañías que ya no existen en la minería", indica por su par te Luis Valenzuela.

Tanto   Espinace   como   Valenzuela    y Rapela coinciden en que el Estado es quien debe asumir la responsabilidad por las faenas abandonadas sin dueño reconocido. Pero los expertos también fijan su mirada hacia el futuro, enfatizando en la necesidad de tratar los temas regulatorios en torno a los re- siduos mineros a partir de acuerdos amplios entre varios actores, tal como lo ha hecho Canadá, por ejemplo.

La clave, advierten los especialistas, es aumentar el intercambio y transparencia en la información, de manera de asumir que las tecnologías y las condiciones en que se desarrolla la minería van cambiando constantemente, lo que hace necesaria una permanente actualización de las normas que regulan el tratamiento de estos residuos.