El lujo como aliado del desarrollo

Para muchos, la manifestación y el gusto por los artículos, servicios y experiencias de lujo pueden ser considerados una muestra explícita y única de desigualdad social. Sin embargo, desde hace un par de años esa mirada ha ido cambiando hacia una donde esta industria representa un espacio de desarrollo y de inyección de recursos en economías altamente fluctuantes.

Un estudio realizado por la consultora Bain & Company reveló que, a pesar de los problemas por los que pasa la economía mundial, existe un interés creciente por adquirir productos de lujo. Desde ejemplos históricos como el Orient Express -un tren de larga distancia que en su época de mayor auge unió París con Estambul- hasta el aporte que han hecho decenas de cadenas hoteleras, con mejores e innovadoras experiencias para sus huéspedes.

Hay un nuevo nicho que las marcas deben mirar con atención. Otras industrias, como la moda, los automóviles o la tecnología, también entendieron que hay una masa de consumidores dispuesta a pagar más por productos o experiencias de calidad incomparables.

Mientras a nivel mundial los chinos compran el 46% de los productos de lujo en el mundo, de acuerdo a la información publicada por el Global Times en ese país, en Chile esta tendencia también ha ido asentándose con fuerza los últimos años. Según la Asociación de Marcas de Lujo, esta industria generó ingresos por US$500 millones en 2015, un monto similar al del año anterior, pero con claros verticales en crecimiento, como el turismo, los relojes y los licores premium.

De la mano de lugares especialmente creados para recibir a estos consumidores, el lujo también es un factor que se ha ido incorporando al perfil que tenemos como país. Se trata de productos y servicios creados única y exclusivamente para entregar nuevas experiencias a los consumidores, los verdaderos responsables del dinamismo que esta industria puede alcanzar en Chile.

Por eso es importante que quienes decidan entrar en esta aventura no solo sean creativos, innovadores y se apoyen en insumos de primera calidad, sino que también lo hagan con la visión de lo que esta industria puede seguir generando para nuestro país en términos de diversidad, atractivo e ingresos para la economía.