Press release
- El estudio de Bain & TM Forum sitúa a Latinoamérica por debajo del promedio global de madurez en automatización de redes; los casos de uso que requieren romper silos organizacionales son los más rezagados a nivel global.
- Más de la mitad de la automatización en redes de telecomunicaciones se concentra en "apagar incendios" (55%), mientras las funciones más complejas avanzan a velocidades muy desiguales.
- Bain advierte que el verdadero obstáculo para las redes autónomas no es tecnológico: es la falta de respaldo de la alta dirección y la rigidez de los procesos heredados.
Dos años después de la subasta del espectro 5G, Colombia tiene infraestructura, pero concentrada en un operador. Claro ha desplegado más de 2.200 estaciones base en 50 ciudades, mientras Movistar y Tigo cubren entre 12 y 13 ciudades cada uno. El resultado es el reflejo aritmético de esa concentración: de acuerdo con la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), el 68,4% del tráfico nacional 5G pasa por la red de Claro, frente al 15,9% de Movistar y el 15,7% de Tigo.
Este tipo de presión es exactamente lo que el último estudio global de Bain & Company y el TM Forum “Is Your Telco Winning the Race to Autonomous Networks?” sobre redes autónomas pone en el centro: cuando la infraestructura ya está desplegada, el diferencial competitivo se mueve a cómo se opera.
“El 68% del tráfico 5G en Colombia está en un solo operador, y eso cambia fundamentalmente la naturaleza del problema. En mercados con distribución más equilibrada, la ineficiencia operativa es un problema de margen. En un mercado con esta concentración, es un riesgo sistémico. La pregunta relevante para Colombia no es cuánta infraestructura se despliega, sino quién es capaz de operarla mejor”, afirmó Catalina Fajardo, socia y Office Head de Bain en Colombia.
Más allá del caso colombiano, el estudio de la Compañía, realizado a partir de datos de 45 operadores globales, dimensiona el reto: la industria está entrando en una nueva fase de competencia donde desplegar infraestructura es solo el punto de partida, mientras que la verdadera ventaja está en la capacidad de operar redes de forma inteligente y autónoma.
Este informe incorpora el uso de la herramienta de Evaluación de Niveles de Red Autónoma (ANLET, por sus siglas en inglés), la cual permite a las telcos medir su avance, identificar brechas de capacidad y priorizar inversiones con una hoja de ruta clara, a partir de un marco que va de operaciones completamente manuales (nivel 0) a totalmente autónomas (nivel 5). Sus resultados evidencian que Latinoamérica se ubica por debajo del promedio global y muy por detrás del liderazgo asiático.
Las cinco claves para no quedarse atrás
Según Bain, en un entorno de creciente complejidad operativa, los operadores que están logrando mejores resultados comparten cinco factores que marcan la diferencia:
- Compromiso directo de la alta dirección: a menudo a nivel de CEO, para garantizar la rendición de cuentas y eliminar los silos que frenan la automatización de procesos complejos.
- La claridad en las métricas de valor: algunos priorizan reducir costos operativos, otros mejorar el NPS o ganar participación de mercado. En todos los casos, los líderes están abandonando las métricas tradicionales de "on time, on budget" de los proyectos IT a favor de procesos rápidos de decisión orientados a capturar valor.
- Creación de modelos centralizados para escalar la IA: muchos esfuerzos siguen descentralizados, generando fragmentación de plataformas y costos unitarios elevados que impiden capturar valor a escala.
- Capacidad de incidir en las hojas de ruta de los proveedores: los líderes tienen la oportunidad de pasar de receptores pasivos a co-desarrolladores, utilizando el hardware y software de los fabricantes como plataformas personalizables en lugar de cajas negras.
- Enfoque selectivo de inversión: identificar el nivel mínimo que permita obtener las mayores mejoras de rendimiento.
La automatización avanza, pero el avance está mal distribuido
La mayor parte del esfuerzo del sector sigue concentrada en apagar incendios. La gestión de fallos, que abarca incidentes en la red central, la RAN y la red IP, representa el 55% de todas las evaluaciones globales, con un promedio de madurez de 2,7 sobre 5. Es un frente lógico por su impacto directo en la continuidad del servicio, pero algunos operadores ya van más allá: filiales de China Mobile en Henan y Guangdong alcanzan 4 en gestión de fallos de red IP; AIS, en Tailandia, registra 3,8 en RAN; STC, en Arabia Saudita, llega a 3,6 en red IP.
El rezago se profundiza en las funciones más complejas
La brecha real no separa lo simple de lo complejo, sino los procesos que operan dentro de un solo dominio técnico de los que exigen atravesar fronteras organizacionales. Áreas como eficiencia energética, aseguramiento del servicio y optimización de red ya alcanzan promedios de 3,9 sobre 5. La gestión de cambios de configuración de red, que involucra múltiples proveedores y dominios a la vez, apenas llega a 1,9. Para Bain, este resultado confirma que el principal desafío ya no es tecnológico, sino organizacional: avanzar hacia redes autónomas exige rediseñar procesos, romper silos y adoptar nuevos modelos de gobernanza.
Aun así, la trayectoria es positiva. Entre 2024 y 2025, los niveles de madurez aumentaron en promedio 1,1 puntos, alcanzando 3,7 en los casos de uso analizados. El caso de AIS es ilustrativo: en gestión de fallos de RAN pasó de 3,2 a 3,8 en poco más de un año, lo que demuestra que el progreso puede acelerarse cuando la automatización se convierte en una prioridad estratégica respaldada desde la presidencia.
“Las redes autónomas están dejando de ser una aspiración tecnológica para convertirse en un imperativo estratégico. Las telcos que lideren esta transición no solo reducirán costos: ganarán la agilidad necesaria para competir en mercados cada vez más exigentes y para ofrecer servicios que hoy resultan difíciles de escalar de forma rentable, como la gestión predictiva de fallas en infraestructura crítica o la conectividad bajo demanda para empresas medianas, donde el modelo unitario hoy no cierra”, señaló Fajardo.