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Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web de Portafolio 28 de Junio de 2022 - Liderar empresas en el entorno que vivimos actualmente es sin duda un desafío, la volatilidad de estos tiempos es una constante y demanda, cada vez más, un cambio en la manera en la que se dirigen los negocios. La llegada de nuevos jugadores, que han retado el estatus quo en diversas industrias con estrategias como políticas de devolución indulgentes, entregas rápidas, bajos costos de almacenamiento, entre otras, han puesto en dificultades a los incumbentes y les ha obligado a repensar su estrategia. Es en este escenario, en el cual, una aproximación ágil puede marcar la diferencia entre quienes logren resistir la presión de los disruptores del mercado y quienes no, en la medida en que les permite desafiar esa confianza, aprovechar el verdadero potencial de sus equipos de trabajo y crear más valor centrándose en las tareas para las que realmente están mejor equipados. Retroalimentación rápida, siempre: Los líderes ágiles reconocen la inutilidad de predecir lo impredecible y en consecuencia, crean ciclos de feedback rápidos que les permitan identificar y resolver los impedimentos para progresar lo más rápido posible. Esto permite evitar orientaciones confusas y contradictorias. Así las cosas, un liderazgo ágil demanda que los ejecutivos creen un sistema equilibrado entre estabilidad y agilidad que les permita dirigir el negocio de manera eficiente. Ser líder ágil no es un objetivo en sí mismo; es un medio para el fin de una operación innovadora de alto rendimiento. Desde Bain & Company consideramos que esta metodología es una guía imprescindible para los ejecutivos que busquen mejorar el rendimiento de su equipo y revolucionar el funcionamiento de sus negocios.
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