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Este artículo se publicó originalmente en El Mercurio (edición del 9 de febrero).
Santiago, febrero de 2026 - El consumidor chileno ha desarrollado un comportamiento adaptativo y maduro frente a la incertidumbre económica, ajustando su poder de compra con cautela y sin renunciar a su bienestar ni a su planificación personal.
Según el estudio Consumer Pulse 2025 de Bain & Company, surge el consumidor equilibrado: alguien que combina restricción financiera con inversión selectiva en salud y bienestar. De hecho, el 29% mantiene revisiones médicas periódicas y un 38% se ejercita regularmente. Esta mezcla de hábitos habla más de decisiones informadas que de impulsos circunstanciales.
Lo más revelador es cómo priorizan sus gastos con precisión quirúrgica. Mientras realizan ajustes en alimentos (46%), ropa y accesorios (43%) y salidas a restaurantes y cafeterías (35%), también recortan en servicios de delivery (28%), consumo de alcohol (21%) y transporte (20%).
Para las empresas, esta nueva configuración se convierte en una oportunidad. Las más exitosas serán aquellas que comprendan que el consumidor chileno no busca simplemente productos, sino aliados estratégicos en su proceso de adaptación. La propuesta de valor ya no puede centrarse solo en el 'qué vendemos', sino en 'cómo facilitamos la vida equilibrada que buscan'.
Columna de opinión de Marcial Rapela, socio y Office Head de Bain & Company en Chile