Con el inicio de una nueva temporada de reportes financieros en Colombia, analistas e inversionistas volverán a centrar su atención en indicadores como ingresos, márgenes y EBITDA. En un entorno marcado por tasas de interés aún elevadas, desaceleración del consumo y disrupciones tecnológicas, cada vez cobra mayor relevancia la capacidad de las empresas para ajustar su modelo de negocio y sostener la generación de valor en escenarios inciertos.
El reciente análisis “The Magic of Founder-led Companies” de Bain & Company revela que el gran diferenciador de rentabilidad no es necesariamente ni el sector, ni la escala, sino la vigencia de la “Mentalidad de Fundador”. Este activo intangible ha permitido que las empresas del S&P 500 lideradas por sus creadores superen en 2,1 veces el retorno para el accionista frente a sus pares desde 2015, marcando una brecha de ejecución definitiva en el actual ciclo económico.
“La rentabilidad superior de las empresas lideradas por fundadores no es casualidad; es el resultado de un mindset obsesionado con el potencial del núcleo del negocio y una resiliencia natural ante un mercado dinámico. Mientras muchas corporaciones se pierden en la optimización de procesos irrelevantes, solo quienes conservan esta mentalidad actúan con una urgencia de “dueño” que el mercado premia, permitiéndoles reinventarse en sus proporciones justas antes de que la competencia los deje atrás”, explicó Catalina Fajardo, socia y Office Head de Bain & Company en Colombia.
El poder de retornar la atención al negocio principal
En ese contexto, la evidencia apunta a una conclusión clara: el crecimiento sostenible rara vez proviene de apuestas dispersas o diversificaciones apresuradas. Por el contrario, según el podcast “Founder’s Mentality: The CEO Sessions” de Bain & Company, entre el 85% y el 90% del crecimiento en valor de las empresas proviene de fortalecer su negocio principal. En otras palabras, las organizaciones que logran resultados superiores no necesariamente son las que multiplican iniciativas o expanden su portafolio sin una estrategia clara o realidad del mercado favorable, sino aquellas que concentran capital, talento y liderazgo en el núcleo donde realmente se origina su ventaja competitiva.
Esta lógica cobra especial relevancia en entornos de alta volatilidad. Cuando el mercado se vuelve incierto, muchas compañías reaccionan ampliando iniciativas o explorando nuevas líneas de negocio sin una conexión clara con su actividad principal.
Sin embargo, Bain destaca que las empresas con “mentalidad de fundador” suelen adoptar el camino inverso: redoblan su apuesta por el núcleo del negocio, optimizan su propuesta de valor principal y desde ahí construyen nuevas oportunidades de crecimiento. Lejos de limitar la expansión, este enfoque suele convertirse en el punto de partida para innovar, escalar operaciones y explorar mercados adyacentes con mayor probabilidad de éxito.
Adaptarse más rápido que el mercado
Este enfoque refleja un cambio profundo en la forma en que las empresas compiten, pues durante décadas, las estrategias empresariales se basaron en la capacidad de anticipar el futuro mejor que los competidores, apoyándose en proyecciones y escenarios de mercado. Sin embargo, los cambios que han marcado las últimas décadas han demostrado que la certeza sobre lo que ocurrirá es cada vez menor y enfocarse en ello se vuelve un ejercicio de doble filo. Hoy, en cambio, la verdadera ventaja competitiva radica en la capacidad de adaptación y la velocidad con la que las organizaciones ajustan su modelo de negocio frente a nuevos contextos.
“En los negocios hay algo que siempre es seguro: la próxima tormenta llegará”, señaló Marcos Galperin, exdirector ejecutivo de Mercado Libre durante una conversación en el podcast Founder’s Mentality. “Las empresas que logran sostener el crecimiento no son las que esperan a que cambie el mercado para reaccionar, sino las que fortalecen su negocio central y desarrollan la capacidad de adaptarse con rapidez”.
De acuerdo con Bain, las organizaciones que logran sostener crecimiento rentable suelen compartir tres rasgos operativos que fortalecen su capacidad de respuesta frente a entornos inciertos:
- Una misión clara, que desafía las reglas del sector y orienta las decisiones estratégicas.
- Una obsesión permanente por el front-end del negocio, que mantiene a los líderes cerca del cliente y de la operación.
- Una mentalidad de “dueño”, que impulsa decisiones rápidas y disciplinadas sobre capital, talento e innovación.
Más que atributos culturales, estos factores operan como mecanismos de ejecución que permiten detectar oportunidades antes que los competidores y ajustar el modelo de negocio con mayor rapidez. Si bien el estudio repasa la importancia de centrar el foco de atención en el core -o núcleo en español- del negocio, la receptividad al cambio y la confianza en la estrategia son dos de las variables que más diferencia marcan en una organización que triunfa en cualquier momento, contra las que se relegan al tiempo y las tendencias.