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La industria bancaria global enfrenta una transformación estructural que amenaza con redefinir su rol en el sistema financiero. Así lo advierte un informe internacional de Bain & Company, que proyecta que los bancos podrían perder hasta un 35% de su participación en el mercado hacia 2030, lo que equivale a una reducción de entre US$5 y US$6 trillones en ingresos a nivel global.
El análisis revela que, a pesar de que muchas instituciones financieras registran resultados récord, el entorno competitivo está experimentando cambios profundos. De hecho, la banca ha pasado de capturar cerca del 95% de los ingresos del sector en los años 2000 a casi un 80% en la actualidad.
Este fenómeno se explica por la entrada de actores tecnológicos con mayor acceso a datos y alcance sobre los clientes, lo cual está generando presión en múltiples frentes, incluyendo pagos, crédito, gestión patrimonial y mercados de capitales. Este escenario expone a la banca a una competencia simultánea en toda la cadena de valor, reduciendo su capacidad de capturar ingresos de forma sostenida en el tiempo.
Una disrupción impulsada por tecnología y nuevos modelos financieros
El reporte identifica múltiples componentes de disrupción que están redefiniendo el sector, entre ellos el avance de la inteligencia artificial, el crecimiento de las stablecoins (criptomonedas con valor estable), los sistemas de pago en tiempo real y la expansión del crédito privado.
Estas tendencias aceleran la desintermediación financiera y favorecen la aparición de plataformas que integran servicios de manera más eficiente, desplazando a los bancos de su posición tradicional.
Frente a este contexto, Bain plantea que el principal desafío para los comités ejecutivos de los bancos no es responder a cada cambio de manera aislada, sino identificar y actuar sobre los factores estructurales que definirán su competitividad en la próxima década.
Asimismo, la consultora internacional propone seis áreas clave de enfoque para los CEOs, orientadas a fortalecer la posición estratégica de las instituciones y asegurar su crecimiento futuro en un entorno cada vez más fragmentado y competitivo:
- Concentarse donde puede ser indispensable
- Tratar la confianza y la lealtad del cliente como capital
- Innovar antes de que lo hagan los demás
- Orquestar el ecosistema
- Modernizar el modelo de negocio
- Simplificar el sistema para ganar en velocidad
Impacto para América Latina y Argentina
Para América Latina, este proceso de transformación ocurre en paralelo a desafíos estructurales propios de la región, lo que incrementa la complejidad del escenario. La presión por modernizar sistemas, adoptar nuevas tecnologías y mejorar la experiencia del cliente se combina con la necesidad de mantener estabilidad operativa y regulatoria.
“En Argentina, donde la banca ha mostrado históricamente altos niveles de solidez, el principal riesgo radica en subestimar la velocidad de estos cambios. La creciente competencia de Fintechs, bancos digitales o billeteras virtuales, junto con la evolución de las altas expectativas de los clientes, exigen acelerar la transformación organizacional y redefinir el posicionamiento estratégico en el ecosistema financiero”, explica Pablo Sansuste, socio y líder de la práctica de Servicios Financieros de Bain para América del Sur.
Según el ejecutivo, “desde nuestra experiencia asesorando a bancos a nivel global, vemos que las instituciones que logran anticiparse no son necesariamente las que invierten más, sino las que priorizan mejor, simplifican su organización y ejecutan operaciones con mayor velocidad.”
La conclusión del informe de Bain es clara: la industria bancaria atraviesa una transición estructural impulsada por avances tecnológicos, nuevos modelos de negocio y cambios en el comportamiento del cliente, redefiniendo su rol en el sistema financiero. Por ello, la capacidad de tomar decisiones estratégicas, enfocarse en espacios de valor diferencial y adaptarse a un entorno competitivo más amplio será clave para sostener su relevancia en los próximos años.