Las fusiones y adquisiciones globales están posicionadas para mantener su impulso en 2026 tras aumentar un 40% y alcanzar los US$ 4,9 billones en 2025, el segundo valor más alto en la historia. De acuerdo con el Global M&A Report 2026 de Bain & Company, informe que contempló un universo de 300 ejecutivos de fusiones y adquisiciones, al menos un 80% espera mantener o incrementar su actividad durante este año, en un contexto marcado por mejores condiciones macroeconómicas y una acumulación relevante de capital privado y de riesgo en búsqueda de oportunidades de salida.
Este escenario global tiene eco directo en América Latina y particularmente en Chile, donde el proceso de normalización económica y la necesidad de transformación de diversas industrias están reactivando el interés por operaciones más estratégicas. Sectores como servicios financieros, energía, tecnología, minería, infraestructura y consumo se enfrentan a tendencias estructurales ya observadas en otros mercados mundiales, donde los modelos de negocio tradicionales proyectan obsolescencia y aumentan la urgencia por incorporar nuevas tácticas de crecimiento. En esta ecuación, el M&A asoma nuevamente como una herramienta central para el crecimiento y reinvención empresarial.
“Las empresas necesitan reinventarse urgentemente para adelantarse a las grandes fuerzas de la disrupción tecnológica, la economía posglobalización y los cambios en las fuentes de beneficios. Las fusiones y adquisiciones desempeñarán un papel fundamental en esta reinvención en 2026, tras el repunte casi récord del año pasado”, aseguró Suzanne Kumar, vicepresidenta ejecutiva de la práctica global de fusiones y adquisiciones y desinversiones de Bain & Company.
De acuerdo con la consultora internacional, el presente año marcará un punto de inflexión en la forma en que las compañías utilizan las transacciones corporativas. De hecho, el análisis advierte que las empresas comenzarán a rediseñar activamente sus carteras y estrategias a partir de la disrupción tecnológica, la geopolítica o el nuevo orden global. En Chile, esto se traduce en una mayor selectividad en los activos, una revisión profunda de portafolios y un creciente interés por operaciones que permitan fortalecer capacidades críticas, mejorar eficiencia o reposicionarse regionalmente.
La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, se instalarán como uno de los principales motores de esta nueva ola de transacciones. Según el estudio, un 45% de los ejecutivos encuestados en 2025 admitió el uso de IA en procesos de fusiones y adquisiciones, cifra que incluso duplica al año anterior. Además, uno de cada tres negociadores ya la utiliza de forma sistemática o está rediseñando sus procesos para integrarla. Por lo tanto, la consultoría de “mentes digitales” se ha convertido en un factor decisivo tanto para justificar adquisiciones como para descartar oportunidades que no cuenten con una hoja de ruta clara en este ámbito.
Desde las oficinas de Bain & Company en Chile, Marcial Rapela, socio representante de la compañía en nuestro país, señala que “esta tendencia comienza a permear también en el mercado chileno, donde tanto grandes grupos empresariales como fondos de inversión están explorando la IA para mejorar la identificación de oportunidades, acelerar la generación de sinergias, reducir fricciones en integraciones más eficientes, mejorar el entendimiento de sus stakeholders y optimizar decisiones a lo largo de todo el ciclo de la operación”.
En paralelo, las empresas están revisando con mayor cuidado en qué negocios quieren seguir y cuáles prefieren abandonar. A nivel mundial, más del 50% del empresariado declaró en el informe ya estar preparando la venta de activos, motivados por la necesidad de concentrarse en sus negocios principales, obtener liquidez y aprovechar las buenas condiciones de precios que ofrece hoy el mercado. Un fenómeno que también comienza a observarse en nuestro país, donde grupos empresariales y multinacionales evalúan con mayor rigor la concentración de sus recursos y la planificación estratégica de sus negocios en Chile.
Considerando esto último, las tendencias en fusiones y adquisiciones estratégicas ya se han adoptado en importantes industrias globales. En la banca, por ejemplo, la actividad se reactivó con fuerza en 2025, impulsada por reglas más favorables, mejores condiciones monetarias y la necesidad de modernizar el sector bancario. El mercado del petróleo y el gas vivió un proceso de consolidación sin precedentes, con empresas buscando reducir costos, ganar eficiencia e integrar mejor sus operaciones. Y en el caso de los softwares, el M&A estuvo fuertemente empujado por la inteligencia artificial con un aumento récord en la compra de activos vinculados a esta tecnología. Precisamente aquí, las empresas usaron estas operaciones para fortalecer productos, atraer talento y acelerar la innovación de su oferta de valor.
No obstante, el reporte también advierte sobre un desafío relevante para 2026: la elevada demanda de capital. Pese a un mayor dinamismo de las transacciones en 2025, la proporción de capital asignado a fusiones y adquisiciones alcanzó su nivel más bajo en tres décadas, debido al aumento de la inversión en gasto de capital e investigación y desarrollo. Desde esta perspectiva, Bain & Company señala que el éxito en futuras fusiones y adquisiciones dependerá menos del volumen de operaciones y más de la visión estratégica, la disciplina en la creación de valor y la capacidad de ejecutar integraciones complejas.