Las recesiones son famosas por hundir empresas. Pero de lo
que muy pocos se dan cuenta es de que, en realidad, éstas
presentan muchas más oportunidades para catapultar a una
empresa. Un reciente estudio realizado por Bain &
Company concluyó que, durante la última
recesión, hubo dos veces más compañias capaces
de dar el salto de segundas a líderes que durante las
épocas de bonanza económica que la precedieron y
sucedieron. El estudio -elaborado sobre una muestra de 700 firmas-
brinda conclusiones sobre cómo sacar partido de las
recesiones. Pero antes, es necesario entender cuál es el
impacto estratégico de éstas. - Las recesiones alteran el status quo del mercado mucho
más que las épocas de crecimiento. El estudio
concluyó que más del 20% de las empresas situadas en
un nivel inferior de sus respectivos sectores logró dar el
salto a un nivel superior en tiempos de recesión. Un
porcentaje equivalente de las "empresas punteras" cayó a un
nivel inferior. En tiempos de bonanza económica, el
porcentaje de firmas que experimentaron ascensos o caídas de
tal magnitud se ve reducido a la mitad, un 10%.
- En una recesión, lo que se gane o se pierda, se
ganará o perderá desde el principio. Muchos
directivos tienden a tolerar resultados inferiores a los de sus
competidores en la creencia de que sus empresas conseguirán
adelantarles nuevamente una vez la economía recupere la
normalidad. Sin embargo, casi nunca es así. Más de
dos tercios de las organizaciones que obtuvieron ganancias
significativas durante el periodo estudiado lo hicieron en plena
recesión, ni antes, ni después.
- Si se gana o se pierde en una recesión, lo
más probable es que nuestra suerte no cambie
rápidamente. Más del 70% de aquellas empresas que
consiguieron incrementar sus ventas o beneficios. Pero, durante la
última recesión, menos del 30% de quienes se dejaron
parte de su negocio por el camino consiguieron recuperarlo tras esa
crisis. Tras verse seriamente perjudicada por las recesiones de
1987 y 1991, Kmart siguió desplomándose hasta que
tuvo que declararse en quiebra. Mientras, Walmart aprovechaba para
invertir en infraestructuras de servicio y, a pesar de rebajar sus
precios, superó en ventas a Kmart y Target en hasta un 4%.
Estas conclusiones nos demuestran que las recesiones no son tanto
meras "desaceleraciones", sino más bien poderosos
catalizadores de oportunidades. ¿Por qué? Las
épocas de bonanza pueden maquillar realidades nada amables
de rendimiento de una frima, mientras que, en épocas
desfavorables, lo que sale a la luz son sus verdaderas fortalezas y
debilidades, incrementando las oportunidades para adquisiciones.
Muchas empresas optan por agazaparse o alejarse de su core
business, tratando de encontrar fuentes de crecimiento y dejando
así la puerta abierta a otras firmas que sí muestran
el coraje necesario para aplicar estrategias de recesión
más equilibradas. A juzgar por el ejemplo de las firmas que
corrieron más suerte en la última recesión, el
secreto está en no perder la orientación.
- Se debe saber desde dónde se parte. Los mayores
fracasos de la última crisis fueron protagonizados por
empresas que no evaluaron correctamente su punto de partida y, por
ello, no realizaron las inversiones adecuadas. Las firmas ganadoras
se someten a diagnósticos internos y externos detallados al
inicio de las recesiones. Al lograr identificar sus fortalezas y
debilidades, son capaces de desarrollar una definición de su
core y una estrategia a prueba de bombas.
- Es preciso mantener la disciplina estratégica. Si
los datos dicen que su core es débil, no invierta durante
una recesión hasta que haya solucionado su problema. Durante
la última crisis, Mattel siempre tuvo una imagen clara de
sus necesidades de negocio. Redujo su capacidad, eliminó
costos y reorientó sus recursos de producción y
gestión hacia sus principales marcas: Barbie y Hot Wheels.
También estableció una alianza estratégica con
Disney. Así, consiguió crecer a pesar de las
turbulencias del mercado.
- Es vital corregir los errores rápidamente. La
mayoría de las empresas con peores resultados durante la
última recesión tenían algo en común:
reaccionaron exageradamente y 'mantuvieron su curso' aunque
éste los llevara a mares nada tranquilos. ¿Moraleja?
Si su estrategia no da resultados, revísela. No espere que
empiece a dar resultados (que en este caso serán negativos)
sólo porque toda la economía se está
recuperando. Las empresas ganadoras reaccionan pronto ante las
dificultades, desechan lo que no funciona y potencian lo que
sí. Las compañías que deciden meter la cabeza
debajo del ala no son capaces de ver las oportunidades. Aquellas
empresas que quieran pasar a la cabeza del pelotón, durante
las crisis, no tendrán que esperar mucho: puede que sus
sectores tengan que afrontar turbulencias antes de que llegue la
próxima recesión.
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